Una lectura política, institucional y operativa del sector cooperativo y de la economía social (ES), nos lleva a formularnos una pregunta ¿Avanzamos a una adecuada velocidad de cambio y construcción en materia de integración?.
Nuestra impresión es que no hemos cargado suficiente combustible o estamos utilizando uno de baja calidad que nos resta potencia y velocidad en materia de integración cooperativa.
Para responder a esta pregunta debemos comenzar con la premisa que la idea de la intercooperación es fundamental, y es nada más y nada menos que el medio para lograr un nivel superior de eficacia, eficiencia, calidad y oportunidad en la producción y/o prestación de los servicios.
La integración como idea y fórmula de organización tiene el nivel de principio cooperativo, cuya versión expresamente determina: "Las cooperativas sirven más efectivamente a sus socios y fortalecen al movimiento cooperativo trabajando mancomunadamente a través de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales". (XXIII Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional -ACI-, realizado en Viena, en el año 1966).